Mantener tu casco limpio alargará su vida


Todos sabemos y alguna vez hemos lavado nuestro casco y todos hemos oído leyendas urbanas al respecto, tanto a la hora de lavar el exterior del casco como cuando nos tenemos que centrar en su interior y prácticamente todas ellas tienen su parte positiva y, en ocasiones, su parte negativa, todo dependerá del “mimo” con el que nos apliquemos en esa sencilla y poco onerosa tarea.

Quién no tiene en casa una camiseta vieja, agua caliente y detergente de lavar vajillas a mano, el típico “Fairy” de toda la vida?

Con esos tres elementos podemos aplicarnos con éxito en la limpieza de nuestro casco. La camiseta nos servirá, partida en dos, para enjabonar y luego secar, y el agua caliente/templada y el jabón, obviamente, para limpiar una pieza fundamental en el atuendo de nuestra vida cotidiana sobre la moto.

El Interior del casco

Limpieza interior del casco

Si nuestro casco tiene el interior desmontable, mi consejo es que se desmonte éste y se lave, directamente, en la lavadora con el resto de ropa y en un programa frío.

Metemos todos los elementos acolchados en medio de la ropa y al hacerlo así, las piezas plásticas que incorporan no sufrirán golpes ni roces contra el tambor metálico de la lavadora y, al emplear un programa frío, tampoco se dañarán por las altas temperaturas.

Si se observan esas precauciones el interior de nuestro casco quedará como nuevo y sin sufrir ningún deterioro mayor que el del simple uso cotidiano.

Obviamente, si el interior del casco no es desmontable no podemos hacer nada y se procederá al lavado de la pieza completa tal cual.

El Exterior del casco

Limpieza exterior del casco

Vamos con el exterior del casco. Lo lógico, para evitar más golpes o arañazos, es desmontar la pantalla y lavarla aparte, de la misma manera que el resto del casco. Mojamos una parte de la camiseta de algodón vieja con agua templada y le añadimos un poco de jabón líquido y lo mezclamos bien con la tela para que ésta quede bien impregnada.

Una vez que lo hayamos hecho, lo primero sería limpiar bien la pantalla, para evitar que la porquería que se quite del casco y no percibamos pudiera arañar la superficie de visión, y tras la operación aclaramos bien con agua templada directamente del grifo y ponemos a secar.

El procedimiento con el casco es más o menos el mismo, primero limpiamos bien, con paciencia y sin prisa, toda la superficie y si es necesario aclaramos y enjabonamos nuevamente el trapo empleado para dar una segunda pasada. Concluida la limpieza, podemos aclarar con cuidado para no mojar el interior, debajo del grifo y, si no nos queremos arriesgar, secamos el caso con el otro trozo de camiseta que hemos mantenido seco.

Frecuencia

Una limpieza periódica completa de nuestro casco (cada dos o tres meses) nos garantizará una vida útil del mismo mucho más “brillante”.

Curiosidad

He oído que, tanto con casco de carretera con el interior desmontable como con cascos de campo, la limpieza en el lavavajillas  en un programa corto la eficacia es absoluta, pero eso ya va un poco en cuestión de gustos.

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