Turquía en moto. Capítulo 2. Italia, Albania y Macedonia

Decidimos poner el despertador tempranito para aprovechar el día, teníamos que hacer los casi 550 kms que nos separan desde Civitavecchia a Bari, y estar en el destino antes de las 18:00 horas. Al no conocer la ruta, preferimos salir con suficiente margen.

Quedamos estar a las 8:00 preparados para desayunar. El propietario de la casa “B&B IL PARCO”, al que habíamos avisado la hora, nos tenía preparado un desayuno fantástico, y tras un pequeño rato de charla con nosotros en la mesa, nos despedimos y comenzamos la “Etapa 4”.

A las 8:30 estábamos ya rodando, y fue todo un acierto ya que avanzamos muchos kilómetros sin el calor, cosa que cambiaría a horas de medio día, tornándose muy desagradable superando los 40ºC.

Intentamos estirar lo más posible los kilómetros sin repostar, para llenar el menor número de veces posible nuestros tanques de combustible, ya que el precio rondaba entre los 1,689 y los 1,713 € por litro de gasolina 95 octanos.

A solo 100 kms de Civitavecchia, circunvalamos Roma por la E80, sin entrar en ella. Este tramo fue bastante caótico de tráfico. No conocemos Roma, pero habrá que dejarlo como excusa para un próximo viaje.

OPINION: Cuando nos planteamos un viaje largo como en este caso, el sur de Turquía desde Canarias, sabemos que vamos a pasar por muchos sitios interesantes sin poder visitarlos, pero no podemos perder de vista nuestro objetivo del viaje.

El resto de autopista transcurrió sin mucho que destacar, salvo por la innumerable cantidad de pueblecitos que se veían en lo alto de las montañas, con una pinta fantástica, dignos de dedicar un viaje monográfico a esta zona de Italia.

Sobre las 14:00 y a unos 130 kms de nuestro destino (Bari), decidimos desviarnos en uno de esos pueblecitos llamado “Candela”, para buscar donde almorzar. Hacía un calor por encima de los 40ºc. No encontramos nada abierto ni a nadie para preguntar, era obvio que todos sus habitantes se encontraban refugiados del calor. Decidimos entonces continuar y parar en la primera estación de servicios para comer cualquier cosa.

APUNTE IMPORTANTE: En la subida al pueblo, mis neumáticos nos darían un primer aviso, de lo que posteriormente sería una anécdota que contaré en el siguiente capítulo.

Ya en la entrada de Bari, tuvimos un pequeño despiste y tomamos salidas distintas por lo que nos separamos. Afortunadamente, ambos teníamos grabado en nuestros navegadores, la ubicación del puerto y nos encontramos nuevamente allí.

Como era temprano, decidimos resolver el tema burocrático de la documentación, y obtener las tarjetas de embarque. Todo el proceso fue sencillo y rápido, nos pidieron Pasaportes, Permisos de circulación de las motos, Cartas verdes, y por supuesto, las reservas que teníamos.
A continuación, pudimos visitar un poquito del casco antiguo de Bari, aún hacía mucho calor. Con su precioso paseo marítimo hacia el “Mar Adriático”, Bari es una ciudad bastante grande y moderna. Su casco antiguo está plagado de tiendas, restaurantes, etc.

Tras pasar control de aduanas, entramos en el Ferry de la naviera GNV (Grandi Navi Veloci). Un barco muy distinto del anterior, mucho más viejo y deteriorado. Se notaba muchísimo la falta de cuidados en todos los sentidos.

Parecía que éramos los únicos pasajeros del barco porque la cubierta en la que dejamos las motos estaba completamente vacía y no vimos subir ningún orto vehículo aparte de los camiones de mercancías. Una vez en el interior, sí que vimos a bastantes más pasajeros.

La travesía fue buena y tranquila, aunque el aire acondicionado del camarote no funcionaba y pasamos mucho calor.

Llegamos a Durrës a la hora prevista y, tras un ratito nuevamente presentando pasaportes y documentación, salimos del puerto sin incidencias.

APUNTE IMPORTANTE: Nada más bajar del barco noté muy extrañas sensaciones con los neumáticos. Pensé que había pichado y le pregunté al compañero si los veía flojos o desinflados, pero parecían estar bien.

A la salida del puerto, hay una avenida principal llena de establecimientos de comida, tiendas, souvenirs, etc., decidimos parar a desayunar y nos sirvieron un café con leche frío, pero que estaba muy bueno. Las chicas fueron a una panadería/pastelería y compraron un “no se qué…” pero que estaba bueno.

Preguntamos al camarero dónde podíamos cambiar dinero y muy amablemente se ofreció a acompañarnos a un cajero. Por el camino, saludó a otro señor que debió preguntarle a dónde nos llevaba, y se ofreció a cambiarnos él mismo el dinero. Tuvimos nuestras dudas, pero apostamos por darle un voto de confianza y acompañarle a su “carnicería” si si, carnicería y sacó un fleje importante de billetes “LEKS”. Cambiamos 20€ cada uno lo cual fue 4.800 leks (2.400 cada uno). Suponíamos que nos había hecho el día pero al hacer las cuentas con los cambios oficiales, nos dimos cuenta de que el amable y honrado caballero nos había ahorrado un buen dinero en comisiones y sólo se había ganado 1,20€ aproximadamente a cada uno.

Comenzamos nuestra “Etapa 5” en dirección a Tirana por carreteras secundarias. Una pasada, estaba bastante rota y la conducción era un poco temeraria, ósea, nos divertimos muchísimos como niños. Precioso, todo verde y muy rural, con unos contrastes entre casas muy humildes y auténticas mansiones ostentosas.

TIRANA

Llegamos a la Capital de Albania, Tirana, nuevamente tráfico terrible y un calor insoportable. Visitamos la “Pirámide” un…

Y el “Bunker” uno de los cientos que quedan por todo el país como vestigios de las guerras pasadas.

Salimos de Tirana con algunas complicaciones ya que los navegadores insistían en llevarnos por un sitio diferente al que yo había planificado. Tras varias vueltas, hubo que poner un pueblo intermedio para salir por donde quería.

Fue un total acierto porque la carretera era preciosa, a orillas de un río y varios lagos. El tiempo comenzó a varias y, a medida que subíamos de altitud por unas hermosas montañas cada vez más frondosas, más negras se veían las nubes.

Y comenzó a llover de una manera repentina y con mucha fuerza. Nos paramos en la primera estación de servicios a ponernos los trajes de agua. El amable dependiente de la estación nos ofreció café y frutos secos. ¡qué gente tan buena de verdad!

Tras varios kilómetros, comenzó a amainar la lluvia, pero los neumáticos solo iban de mal en peor. Jamás me sentí tan inseguro sobre una moto. Deslizaba como si fuera sobre hielo. Y ocurrió lo que era inevitable en esas circunstancias, en una curva de derecha, la moto se fue repentina y rápidamente de la rueda delantera sin tiempo alguno a reacción ni para intentar bajar la pierna. Mi esposa, la moto y yo, nos fuimos al suelo derrapando unos 5 metros, quedando detenidos en el carril de bajada. Afortunadamente en ese preciso instante no bajaba ningún vehículo.

Procedimos a levantarnos, comprobar que estábamos perfectamente bien, señalizamos tanto la subida como la bajada y por último levantamos la moto cuyo único desperfecto fue el plástico del intermitente delantero derecho. Increíble y muy afortunadamente no había ningún otro daño ni personal ni de la moto.

Continuamos viaje, pasamos la frontera con Macedonia sin mayor problema, tras evidentemente volver a dar toda la documentación personal y de la moto.

Llegamos a Skopie y, sobre la marcha, buscamos alojamiento por medio de una conocía app con el wifi de una cafetería. Hicimos Check-In en el hotel sobre las 23:00 horas.

Continuara…

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